Con el clima social y el recambio legislativo, el oficialismo aceleró tiempos y muestra confianza. Las claves de las negociaciones.
Publicado el 05/12/2025 por Juan Pablo Kavanagh

Las prioridades del Ejecutivo son claras y quedaron al desnudo en las últimas horas con el anuncio de Manuel Adorni, el jefe de Gabinete, vía X: en sesiones extraordinarias, que se producirán entre el 10 y el 30 de diciembre, pretende sancionar el Presupuesto 2026 para dar una hoja de ruta económica, además de avanzar en reformas que —según destacan— resultan necesarias para “sanear las cuentas públicas, incentivar las inversiones y modernizar el marco regulatorio”.
Aunque hay matices y diferentes grados de dificultades para aprobar esta agenda que incluye la Ley de Inocencia Fiscal, cambios al Código Penal, modificaciones tributarias y la transformación de la Ley de Glaciares.
La prioridad es la sanción de la ley de leyes en un contexto marcado por el clima social que acompaña a la gestión Javier Milei y el recambio legislativo producto de la excelente elección que hizo la fuerza violeta el 26 de octubre pasado. En Casa Rosada hablan de acelerar tiempos y que el proyecto es factible de que tenga sanción por su “carácter institucional”. Sobre todo, tras lo conversado, gracias al ministro del Interior Diego Santilli, con los distintos gobernadores. Pero los mandatarios insisten ante interlocutores que tienen a su alcance que es necesario que el oficialismo cumpla con promesas y, sobre todo, con fondos.

En cambio, las reformas —especialmente la laboral— representan un desafío mayor para la gestión libertaria debido a resistencias de organizaciones ambientalistas, en el caso de la Ley de Glaciares. Aparecen los enconos sindicales, especialmente de la CGT, que prometen movilizaciones y paros, y la necesidad de construir consensos justamente con los dirigentes que lideran Ejecutivos en el interior y que no están convencidos de que el proyecto sea beneficioso para crear empleo. A su vez, no quieren abrir un frente de conflicto con el gremialismo con quien tiene buenos lazos.
¿Qué dicen en Balcarce 50 sobre la ambiciosa agenda? Señalan que este paquete de leyes no es sólo técnico, sino que representa un “cambio estructural”: buscan dar señales de “estabilidad, previsibilidad, y adaptarse a un contexto global donde la inversión y el empleo flexible son pilares”. Ese es el principal análisis para defender estos textos.
También agregan que “hay que comenzar 2026 con un nuevo andamiaje legal” y que permita concretar las prioridades del nuevo ciclo político que se abrió marcados por el orden fiscal, la modernización laboral, seguridad jurídica y un Estado más eficiente.
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