Miercoles 10 de Junio del 2026

La CGT en modo 2026: entre paritarias, reforma laboral y vínculos con el Gobierno

La Confederación General del Trabajo (CGT) enfrenta un año decisivo. No solo porque tiene por […]

Publicado el 09/01/2026 por Juan Pablo Kavanagh

La Confederación General del Trabajo (CGT) enfrenta un año decisivo. No solo porque tiene por delante el desafío de bloquear la reforma laboral que el Gobierno pretende sancionar en el corto plazo. Sino porque también debe demostrar, con su nueva conducción, que cuenta con poder de fuego para negociar paritarias por encima de la inflación y puede discutir con un oficialismo que busca reducir su margen de expresión.

Cómo impedir que el proyecto de modernización laboral avance es el principal objetivo de corto plazo. La administración libertaria contiene la expectativa de sancionarla en sesiones extraordinarias a partir del 10 de febrero. Pero adelantó que habrá cambios probablemente en el artículo que consagra una nueva modalidad de financiamiento en las cuotas solidarias, que hoy son obligatorias y en La Libertad Avanza pretenden que sea producto de un acuerdo entre Nación, el empleador y el empleado.

Para el gremialismo es positivo esa modificación. Pero no suficiente: cree, como ya dijeron sus máximos exponentes, que hay cuestiones “completamente ilógicas” como la extensión de la jornada a 12 horas, los bancos de horas o los sistemas de salario por productividad. Eso sí: si hay convocatoria al diálogo, la CGT se podría sentar siempre y cuando haya animo de negociación. Por el momento, los dirigentes se concentran en dialogar con los gobernadores, a quienes ven predispuestos a conversar y consensuar con la calle Azopardo.

Otra meta para la central será romper las imposiciones de remuneraciones que parten desde la gestión libertaria cercanas al 1%. En este punto, ya se ve la presión de las bases para reabrir paritarias y evitar nuevos retrocesos salariales, como se vieron en los últimos años. Los dirigentes saben que no tiene margen de error y no pueden seguir pagando el costo de negociar incrementos de haberes.

Aunque dentro de la CGT advierten que hay muchos límites al momento de conversar sobre alzas salariales mientras se profundizan los ajustes sobre las economías regionales, la obra pública y las empresas vinculadas al mercado interno, lo que amenaza miles de puestos de trabajo.

Hay otro tema que es producto de diálogos internos de manera diaria. Está relacionado directamente a cómo pararse frente a la gestión libertaria, con sectores más dialoguistas, con los “gordos” e “independientes” en primer plano aunque visiblemente molestos con Milei. Son los que descartan un paro por el momento porque dicen que «no hay clima». Y otros que reclaman mayor confrontación, con el sindicalismo kirchnerista agitando aguas. En ese marco, la definición de un plan de acción común, que incluya o no medidas de fuerza, será uno de los grandes interrogantes del año y un objetivo a resolver para Cristian Jerónimo, Jorge Sola y Octavio Arguello, el triunvirato conductor.

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