Lejos quedó la racha ganadora de Javier Milei en el Congreso con la aprobación del […]
Publicado el 17/03/2026 por Ezequiel Rudman

Lejos quedó la racha ganadora de Javier Milei en el Congreso con la aprobación del Presupuesto, la reforma laboral y la baja de edad de imputabilidad. El escándalo protagonizado por Manuel Adorni, la aparición de nueva pruebas contra Javier Milei en la cripto estafa $Libra y una economía que profundiza la caída del consumo, de la recaudación, sumada a una inflación creciente, provocaron que el gobierno nacional perdiera el control de la agenda y se hundiera en las encuestas.
El último relevamiento de QSocial Big Data revela un escenario de desgaste en la gestión oficial, con una desaprobación que alcanza el 72% en el Gran Buenos Aires y un creciente escepticismo social sobre el futuro económico. En paralelo, la conversación digital muestra la emergencia de nuevas voces opositoras y una ciudadanía que prioriza el impacto tangible del ajuste por sobre los indicadores macro.
Los indicadores de clima social reflejan un cambio de humor en la ciudadanía: la desaprobación a la tarea de Javier Milei alcanza el 72% en el GBA y el 55% en CABA mientras en paralelo crece el rechazo a las políticas del oficialismo. Un 39% se manifiesta «nada de acuerdo» con que sean «necesarias, aunque duelan a corto plazo» (frente al 32% de enero), y otro 16% está «poco de acuerdo».
En cuanto al esfuerzo económico, el 40% cree que el sacrificio actual «no valdrá la pena» en el futuro, mientras que un 16% adicional tiene pocas expectativas al respecto. Sin embargo, los números tampoco son auspicioso para la oposición: la desaprobación a su comportamiento escala al 74% (desde el 62% de enero) y un contundente 53% la considera «nada preparada» para gobernar en 2027, un salto significativo desde el 44% del mes anterior. En el frente económico, las urgencias ciudadanas se vuelven explícitas ya que la principal demanda al gobierno es el aumento de sueldos reales (35%) y la generación de empleo (24%).

El QMonitor de marzo de 2026 pinta así el retrato de una «eficacia institucional con erosión carismática». El gobierno logra imponer su agenda legislativa y domina el volumen de conversación a través de redes de influenciadores, pero el liderazgo directo del Presidente muestra signos de fatiga en su capacidad de movilización orgánica. La ciudadanía, inmersa en la «economía del bolsillo», expresa un agotamiento ante la pérdida de empleos y la caída del poder adquisitivo, priorizando el impacto tangible del ajuste por sobre los logros en la macroeconomía.
La oposición tradicional, altamente desaprobada y percibida como no preparada, deja un vacío que comienzan a ocupar figuras de la izquierda con estrategia digital, con discursos más agudos y una alta potencia comunicativa en plataformas como TikTok, donde los complejos debates legislativos se simplifican a piezas de consumo rápido. En este contexto, la política se dirime en una batalla por el sentido común que transcurre cada vez más en el plano digital, consolidando una polarización estructural que trasciende lo institucional.
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