“Hay que conseguir 150 mil personas y presionar a los gobernadores, otra no queda”, es […]
Publicado el 18/12/2025 por Juan Pablo Kavanagh

“Hay que conseguir 150 mil personas y presionar a los gobernadores, otra no queda”, es lo que dice uno de los diputados sindicales que está por estas horas ultimando detalles para la movilización del 18 de diciembre en Plaza de Mayo que comanda la CGT. Se trata una protesta clave pero no solo para la central obrera, sino para todo el gremialismo, que no solo se juega la chance de rechazar la reforma laboral que toca sus intereses sino de mostrar que puede ser un factor clave de presión.
Para esta jornada, y como dice el mencionado cuadro sindical que transita pasillos del Congreso, la CGT, las dos CTA, el gremialismo combativo y los movimientos sociales deben reunir al menos 150 mil personas en las inmediaciones de la Casa Rosada. Exhibir que todavía tienen capacidad de movilización y manejan la agenda de la calle. Por eso, en las últimas reuniones de carácter organizativo se le pidió expresamente a cada colectivo que movilice bases y trate que cada afiliado y simpatizante esté en el centro porteño. Todos los dirigentes prometieron el máximo esfuerzo y creen que la protesta será “multitudinaria” y transversal.
Por otro lado, la mención a los mandatarios no es al azar. Los legisladores que responden a los gobernadores constituyen votos fundamentales, capaces de inclinar la balanza para un lado u otro al momento de tratar la modernización laboral. Y los contactos entre el gremialismo y los dirigentes se multiplicaron en la última semana, con varias conversaciones que las partes califican de positivas aunque no suficientes.

Ante este panorama, la central de la calle Azopardo, las CTA y fundamentalmente ATE apostarán a que la jornada del 18D tenga mucha fuerza en el interior, con marchas en las principales capitales provinciales y en las sedes de la gobernación. “Para que cada gobernador entienda que nada es gratis”, dice una voz de SMATA, un gremio de fuerte sintonía con el kirchnerismo.
Hay otro desafío por delante además de mostrar capacidad de movilización y presión a los actores políticos: el de generar un proyecto de reforma laboral relevante, capaz de interpelar a la clase trabajadora recogiendo distintas demandas, como la reducción de la jornada laboral o ampliando licencias. Bajo ese plan se mueven dos legisladores sindicales, Hugo Yasky (líder de la CTA) y Sergio Palazzo (La Bancaria) además de la cúpula cegetista, que hace días avisó que no pueden quedarse solamente y ante la sociedad con una visión negativa. Fundamentalmente, porque cuentan con sondeos de opinión pública que reflejan que una de las principales preocupaciones pasa por el aumento del desempleo.
Por último, en la calle Azopardo nadie ignora el ataque que sufrió la sede principal del sindicato del Vidrio que conduce Cristian Jerónimo, uno de los secretarios general de la CGT en la previa de la jornada de lucha. Un hecho que tendrá consecuencias en la relación Gobierno – central obrera si no tiene esclarecimiento con rapidez y que, como dice, un relevante dirigente, será algo que la conducción gremial va a tener en el radar de manera permanente. “Tiraron un vuelto y se la van a cobrar”, avisan.
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